Rentabilidad por obra: ¿ese trabajo fue realmente rentable?
La facturación no es el beneficio — y las medias esconden la verdad
Puedes tener un mes récord y perder dinero en la mitad de tus trabajos. Un año cargado en el que la cuenta nunca crece casi siempre significa lo mismo: unos pocos tipos de trabajo están subvencionando a los demás, y nadie ha medido cuáles.
La fórmula
Para cada trabajo terminado:
Beneficio = total facturado − materiales − (horas reales × tu coste horario real) − desplazamiento − subcontratas
Ojo: coste horario real, no tu tarifa de facturación. El coste real es lo que una hora de tu tiempo le cuesta de verdad al negocio — el cálculo está aquí. Si cobras 65 € y tu coste real es 47 €, cada hora imprevista quema 47 € de dinero real, no «nada».
Los tres únicos números que debes registrar
Esto muere en cuanto se convierte en contabilidad. Registra tres cosas por trabajo:
- Horas reales en obra (incluyendo el viaje al almacén y la carretera).
- Lo que costaron realmente los materiales — el ticket, no la estimación.
- El importe final facturado (tras el descuento que hayas hecho).
Con eso basta. Diez minutos a la semana, sobre lo que terminaste.
Lo que te dirán los números
Hazlo un mes y los patrones aparecen enseguida:
- Los avisos pequeños suelen perder dinero — 40 minutos de trabajo, 50 de carretera, una «tarifa mínima» que nunca lo cubrió. Solución: subir el mínimo por desplazamiento o agruparlos por zona.
- Las urgencias suelen ser tu mejor margen — y a menudo están mal cobradas por costumbre.
- Los trabajos «de favor» para buenos clientes son con frecuencia los peores.
- Un tipo de tarea es tu ganador silencioso. Presupuesta más de eso. Dilo en tu comunicación.
Convierte el hallazgo en un cambio de precio
Un hallazgo sin acción es una anécdota. Cada mes, elige un número que cambiar: subir 25 € el mínimo por desplazamiento, añadir la línea de retirada que siempre olvidas, dejar el descuento del 10 % «cliente majo». Pequeño, concreto, aplicado al siguiente presupuesto.
Tu histórico ya existe
No necesitas una hoja de cálculo para empezar. Pro Speak Artisan ya guarda cada línea que has presupuestado, construye un catálogo personal con tu precio habitual por tarea y avisa si una línea nueva queda por debajo de tu media histórica — rentabilidad que vuelve directamente al siguiente presupuesto. Mira también 7 errores que matan el margen.